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1. Mide el ancho útil

Mide la distancia entre las paredes o entre los obstáculos que delimitan la ubicación del escritorio. No uses la longitud de toda la pared si una puerta, armario o radiador ocupa parte del tramo.

Si tu hueco mide 115 cm y decides reservar 5 cm a cada lado, el tablero no debería superar 105 cm de ancho. Este margen es una preferencia del ejemplo, no una exigencia universal.

2. Comprueba el fondo

El fondo es la distancia desde la pared hacia el interior de la habitación. Ten en cuenta el radiador, los cables, el rodapié y cualquier elemento que impida apoyar el tablero donde lo habías imaginado.

Ejemplo: dispones de 65 cm de fondo y quieres reservar 5 cm detrás. Un tablero de 60 cm puede ocupar exactamente ese espacio, pero todavía debes comprobar cuánto sitio queda para sentarte y mover la silla.

3. No olvides la silla

El selector comprueba únicamente la huella exterior declarada del mueble en posición de uso. Para evaluar el uso real, mide también cuánto ocupa tu silla al sentarte, levantarte y retroceder. La profundidad necesaria depende del modelo de silla y de tu forma de trabajar.

4. Examina los obstáculos

5. Verifica las dimensiones oficiales

Antes de comprar, revisa la ficha del fabricante y el manual de montaje. Presta especial atención a las medidas exteriores, que pueden diferir de la superficie útil, así como al espacio necesario para mecanismos plegables o elevables.

Esta guía es informativa. No sustituye instrucciones de montaje, límites de carga ni recomendaciones ergonómicas de los fabricantes.

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